EL ARTE DE LA RESILIENCIA.
Dicen que “una imagen vale
más que mil palabras”. Puede trasmitir ideas complejas, múltiples, un
significado, una esencia de manera más efectiva que una mera descripción
textual o verbal con acento uruguayo. Ni siquiera es una imagen veraz ni
honrada. De apariencia trucada se limita a trasmitir una idea. La comunicación
no verbal también existe, una mirada vale más que escuchar algo cientos de
veces. Debe de tener una explicación científica, sino que se lo pregunten a los
publicistas.
Contemplando la inmensidad.
Pensándolo bien, no somos dueños de nada. Estamos de paso y lo material es
efímero. Legítimos propietarios quienes somos capaces de verlo, disfrutarlo y
sentirlo. Existen otros temas ajenos a la voluntad y seguramente estén sujetos
a temas fortuitos o casualidades cósmicas y químicas del big bang.
El Kintsugi es una técnica
japonesa que consiste en reparar piezas rotas de cerámica con oro, haciendo
hincapié en las grietas, en lugar de ocultarlas. Las piezas tratadas con éste
método exhiben las heridas de su pasado, con lo que adquieren una nueva vida,
un carácter propio.
Night Shyamalan, los japoneses y Pablo Cristini creen que cuando algo ha
sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso. Reparar los
objetos con oro, en lugar de ocultar los defectos. Se convierten en una prueba
de la imperfección y la fragilidad, pero también de la resiliencia, la
capacidad de recuperarse y volverse más fuerte.
Comentarios
Publicar un comentario