EL ARTE DE LO INESPECÍFICO.
Existen varias formas de
decir las cosas; por escrito o habladas, de forma directa o indirecta. Existen
muchas formas de sentirlas.
A lo largo del día tenemos varias vivencias.
Algunas son semejantes y otras son diferentes, miles de calificativos podrían
tener, otras ni siquiera son cuantificables. No se percibe lo mismo ¿Cómo
saberlo? ¿Quién tiene ese don? Se puede llegar a imaginar, pero nunca se tendrá
la certeza.
La misma frecuencia no se
tiene, a veces se asemejan. Cuando hay buena sintonía, el sonido es nítido y
agradable. Desde mi perspectiva las sensaciones se potencian de manera
exponencial con un simple gesto gratuito. Puedes preguntar, a veces las cosas
no se dan digeridas, hay que masticarlas. Creo que hay una gran diferencia
entre ser genérico o sutil.
Estoy dispuesto a cualquier
tipo de interrogatorio, en este caso no habrá público. Si haces el esfuerzo de
entenderme me ahorras un gran trabajo.
Pienso que lo mejor es que el
río siga su propio camino. A veces podrá encontrar rocas en el camino, otras
veces se podrá desviar, pero nunca dejará de buscar su cauce natural, agua que
fluye hacia no se sabe dónde.
Lo espontáneo o lo genuino
ocupa un porcentaje mínimo en nuestros día a día. Lo forzado es lo opuesto y
ocupa el restante. Pensándolo bien, ¿dónde está el verdadero equilibrio? No
existe. A medida que crecemos la balanza se va desnivelando. Mi idea es darle
el valor correspondiente a ese porcentaje mínimo.
Alegrías cotidianas,
inconscientes afortunados, agradecidos con lo recibido y generosos con lo que
se pretende dar, bien intencionado soy.
Intento exprimir mis ideas
como las medias naranjas. No siempre saco buen zumo, no existen manuales para
expresar lo que pienso. No me guio por patrones. A veces solo escribo, otras
veces solo siento y ahora mismo puedo escribir lo que siento.
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