CADENA DE FAVORES A LA INVERSA
Existe una
clara tendencia en la educación a poner nombres a cosas que antes existían, ¿Son
nuevas o las estamos creando?
Voy hacer
referencia al libro “Conjura de los Ignorantes”, muchas veces etiquetamos una
mala actitud y le ponemos un nombre, a partir de ahí es una “enfermedad”, lo
justificamos. Antes dije que por algo surgen las cosas, este libro seguramente
no fuera escrito si el autor no estuviera en contra de los contenidos vacíos
que abundan hoy en día. Me declaro partícipe de los puntos medios, no creo que
los extremos sean buenos, no creo que lo de antes fuera completamente malo y lo
de ahora sea completamente bueno, de cada cosa podemos sacar lo bueno y lo
malo. La inteligencia emocional siempre existió, todos aprendemos mejor si
estamos motivados. Y los deberes no son malos por naturaleza, según el uso que
hagamos de ellos pueden ser motivantes para un niño. De ellos vamos a aprender,
pero nosotros tenemos mucho que enseñar, no me imagino a los niños tirándose a
la piscina donde trabajo sin que previamente les hayamos enseñado a nadar.
No podemos
relativizar todo, hay cosas que están bien y otras que están mal. Me cuesta
creer en Dios, pero creo en algo que está por encima de nosotros, llámele
razón, justicia divina o sentido común.
Hace tiempo
vi una película llamada “Cadena de Favores”. Trataba del proyecto de un niño para
cambiar el mundo. Todos somos culpables en mayor o menor medida de los males de
nuestro mundo. El protagonista intenta cambiar esa tendencia creando una cadena
de buenos actos.
Enciendo la
tele esta mañana y veo a miles de padres con sus niños haciendo caso omiso de
las recomendaciones. Yo diría que es una cadena de favores a la inversa.
¿Cuál es el
verdadero objetivo? Que yo sepa el niño de la película quería hacer del mundo
un lugar mejor, ¿Qué pretenden con esa suma de comportamientos incorrectos?
Hay una
similitud entre esa suma de comportamientos egoístas y la película, que ambos
tienen un triste final.
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